La alegría ¿Qué es? ¿Cómo experimentarla?

La alegría es una emoción agradable y positiva que se produce en respuesta a eventos o acontecimientos que nos hacen sentir satisfechos, de buen ánimo, contentos y con bienestar personal. Se suele manifestar a través de sonrisas, caricias o abrazos. Nos aporta bienestar, felicidad y siempre nos invita a sonreír.

Clínicamente sentimos alegría debido a la liberación de dopamina, endorfinas, serotonina y adrenalina que son tipos de neurotransmisores que funcionan en el cerebro como estimulantes de la felicidad. Todas están fuertemente asociadas a la felicidad, y juegan un papel clave en el mantenimiento del estado de ánimo, en cambio los valores bajos de ellas se relacionan con la depresión.

La alegría tiene además múltiples beneficios para la salud:

  • Reduce el estrés, nos hace sentir calmados, en armonía, en paz con nosotros mismos y con los demás.
  • La presión arterial baja, eso hace que nuestro cuerpo se relaje, por lo tanto, también es una forma de sentirnos descansados y liberados de tensiones y/o dolores, ya que también está demostrado que posee un potente poder analgésico.
  • Nos proporciona bienestar mental, lo que nos ayuda en muchos entornos de nuestra vida, con la familia, en el trabajo, con los amigos.
  • Además de todo, hacemos ejercicios de forma indirecta, y es que sonreír hace que nuestro cuerpo mueva alrededor de 15 músculos.
  • Mejor sueño, hemos leído anteriormente en otros de mis posts que algunas emociones pueden derivar en insomnio. Sentirte alegre por el contrario te hará conciliar el sueño de forma más rápida, a dormir mejor y sentirte más relajado y descansado al día siguiente.

¿Sabías que la alegría también puede ser contagiosa?

Alguna vez te ha pasado que puedes estar pasando por un mal rato, o situación que no te permite sentirte feliz, y te encuentras con una persona que esta sonriente, positiva y de buen ánimo, con el pasar de las horas y al compartir con ella, tú también puedes empezar a sentirte mejor, a tener una percepción distinta de las cosas, empiezas a sentir armonía y a sonreír de forma natural. Pues así de contagiosa y positiva para nuestras vidas es la alegría.

Generalmente cuando estamos felices tendemos a compartir de forma más amena, somos más dispuestos, más expresivos y cariñosos, tal y como pasa cuando también estamos enamorados, la alegría nos da esa sensación de querer compartir con quienes nos rodean y estar siempre sonrientes. De alguna forma también nos hace sentir más seguros de nosotros mismos, aumenta nuestra autoestima ya que nos inunda de pensamientos positivos y motivadores.

De forma individual nos pueden hacer feliz muchas cosas, como un asenso en el trabajo, un viaje al país de nuestros sueños, la voz de las personas que amamos y compartir con ellos, alcanzar una meta, enamorarse, cualquiera que sea el motivo por el cual te sientas alegre, disfrútalo, y siéntete agradecido por tenerlo y sentirlo. Sin embargo, por más positiva que resulte ser esta emoción, también requiere ser gestionada. Especialmente cuando se trata de tomar decisiones, una intensa alegría puede nublar nuestra razón y hacernos tomar decisiones apresuradas, que acarreen consecuencias posteriormente en nuestra vida.

Si hablamos de los más pequeños de casa, ellos experimentan alegría la mayor parte del día, sus emociones cambian solo cuando sucede un acontecimiento importante o algo que verdaderamente les disguste. Pero en ellos no solo las emociones como la ira o el miedo necesitan ser gestionados, y es que hay niños que de forma natural su alegría puede convertirse en hiperactividad o inquietud que puede llegar a desbordar.

Un ejemplo de escenarios que pueden llevar a los niños a desbordar de felicidad pueden ser las fiestas de cumpleaños o viajes de colegio, esto puede generar actitudes impulsivas sin tener en cuenta los posibles riesgos (correr antes de tiempo al autobús de la excursión, un abrazo o beso demasiado fuerte a sus amigos, lanzar cosas).Pero todo esto debe ser hablado con ellos, enseñarles a gestionar la alegría como cualquier otra emoción, con paciencia. Mostrarles otras formas de expresarse, de practicar la relajación, de demostrar sus sentimientos. Que la alegría puede ser serena y calmada también.

No olvidemos que cuando los niños o jóvenes sienten alegría también son más creativos, sociables, optimistas, solo necesitan un poco de nuestra orientación, comprensión y cariño.

Sentir alegría, de forma general es un estado de plenitud que nos aporta múltiples beneficios en nuestro diario vivir. Piensa y vive positivamente ¡Sonríe!

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