¡Cuéntame un Cuento! – El Tigre y El Venado

Una gran herramienta para hablar y enseñar a los niños son los cuentos, ya que son divertidos, fomentan su creatividad y los invitan a la reflexión. Desde su imaginación, se identifican con los personajes, empatizando con sus emociones y aventuras, asociándolas a sus experiencias reales.

A veces, los niños son tímidos al hablar de sus emociones y les es más fácil expresarse a través de algún personaje con el que sientan afinidad y tengan alguna experiencia en común. Es importante hacer preguntas para facilitar la reflexión, una vez hayamos contado la historia. Ej: ¿Que crees que sucedió? ¿Te has sentido alguna vez así? ¿Que habrías hecho tu? ¿Que aprendiste?

Hoy les comparto un cuento para trabajar  la empatía y la comunicación con los pequeños.

 

 

En un bosque muy lejano, vivían un hermoso tigre y un primoroso venado. Ninguno de los dos tenía hogar así que hacían su vida al aire libre y dormían amparados por el manto de estrellas durante la noche.

Con el paso del tiempo el venado empezó a echar de menos cobijarse bajo techo y decidió construir una cabaña.

 

Muy ilusionado con el proyecto, eligió un claro del bosque y planificó bien el trabajo.

– Mi primer objetivo será mordisquear la hierba hasta dejar el terreno bien liso ¡Sin unos buenos cimientos no hay casa que resista!

Trabajó duramente toda la jornada, y cuando vio que había cumplido su propósito, se tumbó a dormir sobre un lecho de flores.

No podía imaginar que al mismo tiempo, el tigre harto de vivir a la intemperie, había tenido ese día la misma idea ¡y casualmente había escogido el mismo lugar para construir su hogar!

– ¡Estoy cansado de mojarme cuando llueve y quemarme bajo el sol los meses de verano! Fabricaré una cabaña pequeña pero muy confortable para mi uso y disfrute ¡Va a quedar estupenda!

Llegó al claro del bosque al tiempo que salía la luna y se sorprendió al ver que en el terreno no había hierbajos.

– ¡Uy, qué extraño!… Conozco bien este sitio y siempre ha estado cubierto de malas hierbas…  Ha debido ser el Dios creador que ha querido ayudarme y lo ha alisado para mí ¡Bueno, así lo tendré más fácil! ¡Me pondré a construir ahora mismo!

Sin perder  tiempo se puso manos a la obra; cogió palos y piedras y los colocó sobre la tierra para montar un suelo firme y resistente. Cuando acabó, se dirigió al río para darse un baño refrescante.

Por la mañana, el venado volvió para continuar la tarea y ¡se quedó alucinado!

– ¡Wow! ¡¿Cómo es posible que ya esté colocado el suelo de la cabaña?!… Supongo que el Dios creador lo ha hecho para darme una mano¡Es fantástico!

Muy contento, se dedicó a arrastrar troncos para levantar las paredes de las habitaciones. Trabajó sin descanso y cuando empezó a oscurecer se fue a buscar algo para cenar ¡Quería acostarse pronto para poder madrugar!

Ya entrada la noche, llego el tigre. Como todos los felinos, veía muy bien en la oscuridad  y para él no suponía un problema trabajar sin luz.

¡Se quedó con la boca abierta cuando vio las paredes perfectamente erguidas sobre el suelo formando un cuadrado perfecto!

– ¡Pero qué maravilla!…  ¡El Dios creador ha vuelto a ayudarme y ha construido las paredes por mí! En cuanto monte el tejado, la daré por terminada.

Colocó grandes ramas de lado a lado sobre las paredes y luego las cubrió con hojas.

– ¡El tejado ya está listo y la cabaña ha quedado perfecta! En fin, creo que me he ganado un buen descanso… ¡Voy a estrenar mi nueva habitación!

Bostezando, entró en una de las dos estancias y se tumbó cómodamente hasta que le venció el sueño. Era un animal muy dormilón, así que no se enteró de la llegada del ciervo al amanecer ni pudo ver su cara de asombro cuando este vio la obra totalmente terminada.

– ¡Oh, Dios creador ¡Pero qué generoso eres! ¡Has colocado el tejado durante la noche! ¡Muchas gracias, me encanta mi nueva cabaña!

Feliz como una perdiz entró en la habitación vacía y también se quedó dormido.

Al mediodía el sol subió a lo más alto del cielo y despertó con sus intensos rayos de luz a los dos animales; ambos se desperezaron, salieron de su cuarto al mismo tiempo y … ¡se encontraron frente a frente!

¡El susto que se llevaron fue terrible! Uno y otro se quedaron como congelados, mirándose con la cara desencajada y los pelos parados ¡Al fin y al cabo eran enemigos naturales  y estaban bajo el mismo techo!

Ninguno atacó al otro; simplemente permanecieron un largo rato observándose hasta que cayeron en la cuenta de lo que había sucedido ¡Sin saberlo habían hecho la cabaña entre los dos!

El venado, intentando mantener la tranquilidad, dijo al tigre:

– Veo que estás tan sorprendido como yo, pero ya que tenemos el mismo derecho sobre este hogar ¿qué te parece si lo compartimos?

– ¡Me parece justo y muy práctico! Si quieres cada día uno de nosotros saldrá a cazar para traer comida a casa ¿Te parece bien?

– ¡Me parece una idea fantástica! Mientras tanto, el otro puede ocuparse de hacer las faenas diarias como limpiar el polvo y barrer.

Chocaron sus patas para sellar el acuerdo y empezaron a convivir entusiasmados y llenos de buenas intenciones.

Lo primero que había que hacer era conseguir comida y por sorteo le tocó salir a cazar al tigre. Regresó una hora después con una presa que al venado no le hizo nada de gracia porque era un ciervo… ¡un ciervo como él!

– ¡Qué situación más desagradable, amigo tigre! Este animal es de mi misma especie y como comprenderás, no pienso probarlo.

Se fue a su habitación disgustado y no pudo pegar ojo.

– “¡Ay, qué intranquilo me siento! El tigre ha cazado un venado como yo… ¡Es terrible! ¿Y si un día le da por atacarme a mí?”

El pobre no consiguió conciliar el sueño en toda la noche pero se levantó al alba porque le tocaba a él salir a buscar alimento.

Paseó un rato por los alrededores y se encontró con unos amigos que le ayudaron a montar una trampa para atrapar un tigre. Cuando llegó a casa con el  trofeo, su compañero se quedó sin habla y por supuesto se negó a comer.

– ¿Pretendes que yo, que soy un tigre, me coma a otro tigre? ¡Ni en broma, soy incapaz!

Según dijo esto se fue a su cuarto con un nerviosismo que no podía controlar.

– “Este venado parece frágil pero ha sido capaz de cazar un tigre de mi tamaño ¿Y si se lanza sobre mí mientras duermo? No debo confiarme que las apariencias engañan y yo de tonto no tengo nada.”

El silencio y la oscuridad se apoderaron del bosque. Todos los animales dormían plácidamente  menos el venado y el tigre que se pasaron la noche en vela  y en estado de alerta porque ninguno se fiaba del otro.

Cuando nadie lo esperaba, en torno a las cinco de la madrugada, se oyó un ruido ensordecedor:

Los dos estaban tan asustados y en tensión que al escuchar el estruendo salieron huyendo en direcciones opuestas, sin pararse a comprobar de dónde provenía el sonido. Tanto uno como otro corrieron pensando que su amigo quería atacarlo.

El hermoso tigre  y el primoroso venado nunca más volvieron a encontrarse porque los dos se aseguraron de irse bien lejos de su posible enemigo.

El tigre trató de rehacer su vida en la zona norte, pero siempre se sentía más triste de lo normal porque echaba de menos al ciervo.

– ¡Qué pena acabar así! Lo cierto es que nos llevábamos muy bien y yo jamás le habría hecho daño pero claro… ¡no puedo decir lo mismo de él!

Por su parte, en la otra punta del bosque, en la zona sur, el venado se lamentaba sin cesar:

– ¡Qué simpático era el tigre ! Formábamos un gran equipo y podríamos haber sido grandes amigos… Nunca le habría lastimado pero a lo mejor él a mí sí y más vale prevenir.

Y así fue cómo cada uno tuvo que volver a buscar un claro en el bosque para hacerse una nueva cabaña, eso sí, esta vez de una sola habitación.
 
Reflexión: 

  • ¿Que le sucedió al tigre y al venado? ¿Que estaban sintiendo?
  • ¿Que hubiese pasado si el tigre y el venado hubieran hablado antes de salir corriendo? ¿Crees que habría sido diferente?
  • ¿Alguna vez te ha pasado que has perdido a un buen amigo por que tenias temor de hablar, y preferiste alejarte? ¿Que aprendiste de esa experiencia?
  • ¿Usualmente compartes lo que sientes, o al contrario prefieres callar? ¿Que pasaría si lo compartieras?

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